ESTÉTICA SUSTENTABLE: Tendencia Mundial

Publicado por:

Algunos términos como “Bio”, “Eco”, “Natural”, “Fito”, “Sustentable”, “Verde”, “orgánico” y “vegano” están siendo muy utilizados actualmente para definir un cuidado estético y clasificar un producto cosmético. Sin embargo, estas palabras sueltas, pueden causar problemas de entendimiento y compresión.

En general, estas alegaciones son utilizadas para indicar que un producto se fabrica a base de productos naturales, es producido por métodos responsables con el medio ambiente y tiene compromiso con la ecología. Además, es posible recurrir a este tipo de términos para definir un tratamiento estético en gabinete.

Si bien, esta tendencia puede parecer nueva, encontramos en bibliografía que nació en Alemania alrededor del año 1960 con el nombre “Bio”. Este concepto apareció en el periodo post-guerra, donde a causa de las destrucciones de terrenos había pocos alimentos. Se comenzó a utilizar productos químicos para acelerar la producción, como herbicidas, insecticidas y pesticidas, y con estos, en consecuencia, aparecieron enfermedades y cáncer. En ese tiempo, los alemanes comenzaron a hablar de productos sin químicos y en 1970 se implantaron reglas precisas de la agricultura biológica.

En 1980 los consumidores exigieron que estas medidas se apliquen a los productos de consumo masivo y así, empezaron a aparecer las primeras marcas de cosmética “Bio” en Japón, Estados Unidos y Europa.

En ese entonces, la “International Federation of Organic Agriculture Movements”, único organismo regulador en ese momento, establecía reglas precisas, sin embargo carecían de armonización entre los países. Finalmente fue en 1991 que la unión europea estableció una legislación concisa para la “cosmética bio” con la estrategia de ser los primeros en el mercado y esta reglamentación de base, permitió la aparición de las primeras empresas certificadoras de productos.

Actualmente existen numerosas empresas y distintos sellos, la función de ellas es introducir diferentes reglas en la composición y los procesos de fabricación del producto con el fin de obtener una marca distintiva. La utilidad es controlar que las empresas hagan lo correcto y brindar confianza e información al consumidor. Sin embargo, siguen sin estar armonizadas en la actualidad y cada una tiene su criterio reglamentario.

Entre los principales organismos que se fueron fundando a lo largo de estos años se encuentran: EcoCert y CosmeBio (Francia), BDIH y NATRUE (Alemania), ICEA (Italia), Soil Association (Reino Unido) Certech (Canada), USADA y NSF (Estados Unidos) y Australian Certified Organic (Australia). Actualmente, la certificación COSMOS ha permitido la unificación de los sellos europeos. Esta incorpora nuevos estándares estrictos en materia de responsabilidad ecológica y reciclaje, prohíbe OGMs, nanomateriales, ciertas substancias (existe una lista de compuestos prohibidos) y procesos de fabricación.

Existen 2 tipos de sellos: “COSMOS Organic” en el cual, al menos 95% de los ingredientes deben ser nacidos de la agricultura biológica y “COSMOS Natural” en el que al menos el 95 % de ingredientes debe ser de origen natural.

Ilustracion 2

Otra certificación importante antes mencionada es: ”Agricultura Biológica, orgánica o ecológica” con ella, podemos verificar el origen de los ingredientes utilizados en los productos a falta de una certificación en cosmética, como es el caso de nuestro país. Muchos países cuentan con este tipo de sello para la agricultura, por ejemplo: Argencert (en nuestro país) y Organic (en América Latina). Este tipo de agricultura es un sistema de cultivo, explotación agrícola autónoma, basada en la utilización óptima de los recursos naturales, sin emplear productos químicos sintéticos u organismos genéticamente modificados (OGMs) (ni para abono, ni para combatir las plagas, ni para cultivos), todo ello de manera sostenible, equilibrada y sustentable.

Una muy buena noticia apareció a fines del 2017, la organización internacional de normalización, encargada de la creación de estándares internacionales compuesta por diversas organizaciones nacionales, publicó una nueva norma “ISO”, estas normas son publicadas con el fin de facilitar la creación de productos y servicios que sean seguros, fiables y de calidad. El último documento ISO 16128-2: 2017 será utilizado para validar los cosméticos orgánicos y naturales y describe los métodos para calcular diferentes índices de Natural, Orgánico y Biológicos que se aplican a las clases de ingredientes definidas en una norma anteriormente publicada en 2015 (ISO 16128-1), también proporciona un marco para determinar el origen de la materia prima.

No obstante, la definición de los 4 ingredientes publicados en la primera parte de la norma, presento numerosos desacuerdos por parte de las certificadoras francesas actuales como Cosmebio y Ecocert. Ellos explican que una materia prima compuesta de un ingrediente natural, si compone un 51% de parte natural y un 49% de parte petroquímica, no se puede decir que deriva de una fuente natural. Otra disconformidad es que la Norma ISO, no presenta una lista de ingredientes prohibidos, así se toleraría “la presencia de componentes polémicos en formulaciones” como parabenos, siliconas, etc. Por último el principal miedo de este nuevo documento es el riesgo de la “creatividad de marketing” de las empresas.

Lo que hay que saber, es que tanto las certificaciones y las Normas ISO son pagas y a veces costosas, resultando en un precio excesivo del producto “BIO”, lo cual no favorecería al consumidor y se perdería el concepto de “Precio justo”.

Otros tipos de productos de tendencia es la “cosmética vegana”, que no incluye en su composición ingredientes derivados de origen animal y el testeo en animales está prohibido (Cruelty free). Hoy en día, en Europa no sería apropiado utilizar esta alegación “Cruelty free” ya que las pruebas sobre animales esta obligatoriamente prohibida desde el 2013.

Otro término utilizado es la “cosmética Verde” que hace referencia a la cosmética sustentable; en Argentina se utilizan como sinónimos.

El concepto “fitocosmetica” es muy utilizado en nuestro país, el cual nació gracias a las formaciones para profesionales brindadas en la UBA. De estos productos podemos resaltar el valor de los fitoingredientes (ingredientes derivados de plantas) por su contenido en metabolitos primarios y secundarios que pueden ser aprovechados de distinta manera en la cosmética. Sin embargo, es importante conocer las plantas que se pueden usar para no generar reacciones adversas indeseables. Es importante destacar, que no todo producto natural es inocuo, un ejemplo son los aceites esenciales que contienen componentes alérgenos y fotosensibles, aquí podemos citar la bergamota con sus propiedades fotosensibilizantes.

Por eso, es necesario tener cuidado y respeto con las plantas y sus derivados, muchas páginas de internet pueden inducirnos a utilizar productos prometiendo beneficios, mal llamados “naturales”, como utilizar simples ingredientes de la cocina, que sin conocimiento científico (pH, oxidación, conservación y tiempo de aplicación) podrían provocar daños irreversibles en la piel.

Ilustracion 3

Un ejemplo de marca Argentina, son los productos cosméticos CIRCE® elaborados en Farmacia, clasifica sus productos primeramente como “Fitocosméticos” ya que su contenido es de materias primas naturales y es la única marca donde el cliente elige los extractos naturales que desea utilizar. En segundo lugar la define como “Sustentable” ya que sus métodos de producción son métodos clásicos utilizados por boticarios (farmacéuticos en la antigüedad), estos métodos permiten utilizar técnicas amigables con el medioambiente, sin excesivo gasto de energía y por último, es “equitativa”, ya que evita el pago de certificaciones internacionales para no perder el concepto de « Precio justo » a pesar de utilizar materias primas certificadas por “Ecocert” para su elaboración.

Cuida al consumidor íntegramente, desde el precio a la calidad.

De manera general podemos decir que un producto o servicio para ser catalogado con los términos mencionados en el primer párrafo deben ser sometidos a un estudio exhaustivo; además de respetar los lineamientos y normas específicas establecidas internacionalmente en todas las fases de producción, elaboración y distribución.

Los principales puntos a evaluar son: la obtención de ingredientes, procesos de fabricación, testeos del producto, la gestión de desechos y el packaging a utilizar.

La estética ya tomó conciencia y se suma a la tendencia mundial de producir, consumir y vivir de una manera responsable con el ambiente, por lo cual, es importante tener conocimiento para incorporar nuevos servicios en gabinete y satisfacer las demandas de información de los consumidores. Teniendo bien en claro los conceptos explicados, es posible crear buenos tratamientos en gabinete. La belleza es un concepto que involucra el bienestar.

Si se cuida el planeta y al consumidor, cuidamos la estética.

FUENTES:
• https://www.eyrolles.com/Chapitres/9782212542509/Chap-1_Chevalier.pdf
• https://www.challenges.fr/economie/consommation/cosmetique-bio-cette-nouvelle-norme-internationale-qui-fait-polemique_504270
• https://www.mondebio.com/cosmetiques_bio.php
• www.ecocert.fr
• www.cosmebio.org/fr/charte-cosmebio.php
• Main Benefits and Applicability of Plant Extracts in Skin Care Products
• L’Observatoire des Cosmétiques, www.observatoiredescosmetiques.com/
• http://agriculture.gouv.fr/lagriculture-biologique-ab
• Ferraro GE, Martino VS, Bandoni AL, Nadinic JL (Coordinadores). Fitocosmética. Fitoingredientes y otros productos naturales. Buenos Aires: Eudeba, 2012.
• Extractos Naturales – Catalogo de ventas Circe 2017 –
• http://argencert.com.ar/sitio/

0

Añadir un comentario


Añadir un comentario